“Tengo preferencia”

Hacía tiempo que tenía ganas de escribir acerca del fenómeno del “tengo preferencia”.
Cuando circulamos por cualquier vía con nuestro vehículo e incluso como peatones, estamos participando del tráfico de alguna manera; todos somos usuarios de la vía pública y por lo tanto, deben regir (de hecho, rigen) unas normas de convivencia a nivel legal (código de circulación, código civil, código penal, etc.) y también a nivel moral (civismo, ética, empatía, compañerismo, caballerosidad, etc.).
Pues bien: la primera norma de todas, la más básica e importante es la siguiente:
DEBEMOS HACER TODO LO POSIBLE POR EVITAR EL SINIESTRO O ACCIDENTE, con independencia de preferencias, semáforos, líneas, rotondas y un largo etcétera de excusas para circular por la vía pública como si tuviéramos ganas de tener un accidente.

Gracias a que desde hace años trabajo en el mundo de los seguros y en los últimos siete muy especializado en los seguros de auto, he visto y sigo viendo muchos siniestros (mejor dicho, el resultado de los mismos); todas son historias diferentes pero con un mismo patrón.

Los clientes te explican el siniestro con todo lujo de detalles, se recrean, se gustan; te cuentan todas sus batallitas al volante desde que se sacaron el carnet con 18 años…

Muchas veces es siniestro es culpa de nuestro cliente y otras tantas es culpa del contrario.

La conclusión que saco es que la mayoría de estos siniestros podían haberse evitado si se hubieran dado dos circunstancias que no se dieron:

1.- Pericia (de ambos conductores)

2.- El vehículo perjudicado ha hecho lo posible por evitar el siniestro.

Y es que parece que cuando tenemos PREFERENCIA ya nos dé igual que nos den un golpe y nos dejen sin vehículo tres semanas o, peor aún, tengamos que visitar un hospital. Sí, sí: “no ha sido mi culpa porque tenía preferencia”; pero tú con el coche chafado, don preferencia.

Normas básicas para no tener siniestros al volante:

1.- Conducir ajustado a las normas de tráfico (todas, incluso esta que te parece tan ridícula… por algo estará y tú no sabes tanto como crees)

2.- Preveer y facilitar las maniobras de los demás (esas que sabemos que van a hacer, aunque no lo señalicen; hay quien disfruta fastidiando al prójimo)

3.- Dejar la preferencia a un lado y usar el sentido común. (esto sirve para vigilar ante un cruce con preferencia, por si algún peatón cruza en rojo, en fin, para muchas situaciones).

Son preceptos muy sencillos y recomendables para tener una vida más sana y saludable.

Créanme: tener un siniestro y no ser el culpable no es un buen negocio. El buen negocio es no tener el siniestro.

Salud para todos

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2 thoughts on ““Tengo preferencia”

  1. Vale, yo no soy el mejor de los conductores, pero te digo una cosa…. es cierto que cuando tenemos “prioridad” parece darnos igual tener el siniestro, pero esque resulta que hay ciertos conductores “vacilones” que precisamente porque se piensan que no van a tener el siniestro, se atreven a “meter el morro” aun cuando no tienen prioridad… esta temeridad al volante puede no acabar en siniestro si el conductor que va por el carril con preferencia reduce su velocidad para dejarle pasar o se detiene por completo (según la distancia, más brusca o más suavemente…)
    Pero basta que se de el caso de que dos conductores igual de “vacilones” (que además suelen ser jovenes que se han sacado el carnet hace poco) se crucen para que se produzca la siguiente mentalidad:
    El que va por el carril sin preferencia, querrá meterse, y se meterá aun cuando vengan vehículos desde el otro carril y no tenga tiempo suficiente para maniobrar pensando:
    “Si el otro no me quiere comer, que se deje venir un poco”
    y el que va por el carril con preferencia pensará algo del tipo:
    “Que tu te me vas a colar a mi??? Esperate ahí a que yo pase que para eso tengo preferencia…”
    Y así, ambos conductores, avanzan pensando que el otro se detendrá y les cederá el paso… así, que obviamente, se produce el siniestro… y me parece que la culpa si es del conductor que no tiene la preferencia, porque por muy vacilón que sea y muy hábil que se crea al volante, nada le da derecho a meterse por la cara…
    Por cierto, dices que llevas (o te has llevado) muchos años en compañias de seguros no?? Dime una cosa por favor, que ardo en deseos de conocer… jajaja!
    En todos esos años… en este tipo concreto de situación… te han venido “relatando” la historia más hombres o mujeres??? Porque soy un tio, pero me da a mi que esa aptitud de prepotencia no se da tanto en las mujeres como en los hombres… (yo soy el primero que si tengo preferencia, no se me cuela ningún niñatillo chulo de 18 años…) y si te han ido mujeres, probablemente te vayan porque tenían la preferencia y se les ha colado alguien…. pero vamos, que no lo se realmente… por favor, ilústrame con tu sabiduría!! 😀
    Un saludo! 😉

  2. Vamos por partes:
    Si dos melones se juntan, siniestro asegurado.
    Un melón y una persona normal, dependiendo de su habilidad puede haber o no siniestro.
    Con dos personas normales es bastante más difícil que lo haya, aunque todo puede ocurrir.
    Con el tema hombre-mujer te diré que por norma general una mujer conoce perfectamente cuando tiene preferencia y lo defiende hasta la muerte, con uñas y dientes, pero con una velocidad normalmente reducida es difícil que haya colisión.
    Las mujeres tienen menos siniestros que nosotros por varios motivos, pero este es otro tema que prometo desarrollar, aunque no sea políticamente correcto (este blog es mío y me lo follo cuando quiero).
    Saludos

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